Advertencias pertinentes

Las actividades económicas y empresariales no pueden quedar al margen de la preocupación por el futuro. La práctica del cortoplacismo está atentando directamente contra las posibilidades de las generaciones futuras para disfrutar de una calidad de vida digna y de una sociedad más humana.

Estamos dilapidando los recursos naturales más allá del punto de regeneración, descuidamos los valores de justicia, solidaridad y equidad ensimismados en el logro personal, en el consumismo irresponsable y el la divinización de la economía. Los valores solidarios están en franco retroceso al amparo de una globalización carente de sensibilidad social y humana.

Necesitamos, desde el concepto de la empresa de economía social reformular las bases morales y los valores que nos identifican simplemente para que nuestros ideales estén presentes en la construcción del mundo del futuro.

Dicen los expertos en demografía que son necesarios 20 nuevos “brotes” para mantener viva una cultura, un modo de vida. Hoy el poder de convocatoria e influencia del criterio de sostenibilidad, de la ecología y de la solidaridad están fuera de los centros de decisión mundiales. Pero podemos y debemos influir en las acciones y en las ideas. Necesitamos de activistas poner remedio a la suicida tendencia del modelo liberal y de mercado de olvidar la construcción del futuro. El futuro no viene, el futuro de construye. Con visión trascendente, con medidas que aseguren la sostenibilidad de lo mejor.

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