La herencia

Los jóvenes comprueban que, frente a medidas de ajuste y recortes, no se contraponen otras para acabar con los paraísos fiscales, no se gravan las grandes transacciones bancarias, no se establecen impuestos por el deterioro medioambiental. Y los jóvenes instalados en la precariedad sienten que por primera vez en muchas décadas pueden ser una generación cuyo futuro sea peor que el de sus padres.
Los abuelos usaban asnos y burros para transitar por los caminos, los padres descubrieron el seiscientos y el asfalto, los hijos se acostumbraron a los coches con radio y airbag, los nietos deberán volver al utilitario y los nietos ¿montaran de nuevo a los sufridos asnos?

Las grandes esperanzas de las ideologías de la izquierda se han desacreditado, las religiones se están convirtiendo en problema más que en solución y la amenaza del integrismo nos aterra. Los jóvenes se encuentran en una espacie de tierra de nadie ideológica y lo único cierto para ellos es que algo va mal.
Decía un eminente socialista que: “La socialdemocracia no representa un futuro ideal; ni siquiera representa un pasado ideal. Pero es la mejor de las opciones que tenemos hoy”.
Pero ¿Qué pasa con la propuesta que podíamos definir como Economía Solidaria, Cooperativismo o Tercer Sector?

J.Mª Larrañaga

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